28 octubre 2007

IETAAP: Más de lo mismo

Hugo Maul Rivas
Director Área Económica
CIEN

La discusión en torno a la desaparición del IETAAP o su posible extensión por un año más prueba que seguimos sumidos en el mismo discurso de siempre. Los mismos argumentos de hace cuatro, ocho o doce años atrás vuelven a salir a luz. Por un lado, no puede negarse que el Impuesto Sobre la Renta –ISR- con el paso del tiempo se ha convertido en una normativa oscura, confusa y que desalienta ciertas actividades empresariales. Sin embargo, tampoco puede negarse que muchas de esas complicaciones son el resultado de los esfuerzos de la autoridad tributaria por minimizar la evasión de dicho impuesto. Aunque resulta difícil negar los costos que imponen a las empresas impuestos como el IETAAP, también resulta difícil creer que tales costos desaparecerían si el ISR funcionara de manera óptima. Por ejemplo, si el monto pagado por medio del IETAAP coincidiera perfectamente con la obligación resultante del ISR, el IETAAP funcionaría simplemente como un pago anticipado del ISR. Abstrayéndonos de los costos financieros, en este caso habría que decir que los efectos nocivos que se achacan al IETAAP no son más que los efectos nocivos del ISR.

Si el ISR fuera adecuadamente fiscalizado y cada empresa pagara lo que realmente le corresponde según la ley, seguramente, además de no necesitar del IETAAP, no se hablaría de no prorrogar el IETAAP sino de eliminar el ISR. De ser válidas las críticas y las quejas contra el IETAAP, lo que estas podrían estar revelando es la necesidad de reformar el ISR más que la necesidad de no prorrogar el IETAAP. No obstante, si el fisco nunca va a estar en capacidad de fiscalizar adecuadamente a las empresas y no se quiere reformar el actual ISR, el IETAAP, o su enésima mutación, estará siempre rondando. Este tipo de impuestos es una de las pocas herramientas en manos del fisco para que las empresas, en promedio, “revelen” sus verdaderas ganancias. La discusión de estos temas no es fácil, sin embargo, a pesar de los airados debates que puedan suscitarse, hay que tener en mente que lo importante, tal y como dicen Burgess y Stern, es “encontrar una forma de obtener recursos de una manera administrativa y políticamente factible a la vez que se promueva, tanto como sea posible, la equidad y la eficiencia. Claramente, siempre habrá “trade-offs” entre los ingresos, la administración, la aceptabilidad política, la equidad y la eficiencia. El objetivo de una reforma tributaria es de formular, partiendo de los criterios anteriores, mejoras al sistema existente”. Aunque a muchos no les guste, proponer sólo la eliminación del IETAAP y no la modificación del ISR no consiste en una mejora al sistema existente.

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