28 marzo 2007

Los sueños de los informales

¿Quién conoce los sueños infantiles de los empresarios y empleados informales?

¿Quién era su héroe cuando eran pequeños?

¿Será que su sueño era convertirse en presidentes del CACIF?

¿En organizadores de manifestaciones?

¿En artistas?


Hoy vemos a muchas de estas soñadoras, con 10 o 60 años encima, vendiendo tortillas en el Boulevard “Liberación”, ofreciendo desayunos al pie de la Torre del “Reformador”, o vendiendo tarjetas de celulares en la Avenida de La “Reforma”.

Existen fracturas.

Fracturas entre ellos y sus sueños. Y aunque no todos logran realizar sus sueños infantiles, lo frustrante es que, de entrada, muchos de ellos ya tienen truncado el camino, para lograrlos.

Ni el CACIF ni el Frente Nacional de Lucha. Han existido pocos intereses por conocer sus sueños. Al contrario, la prioridad ha sido emplearlos estratégicamente en los discursos.

Existen fracturas.

Fracturas entre ellos y sus supuestos representantes

¿Cómo articular la capacidad de soñar y convertirlo en realidad, si no cuentan con representatividad en las decisiones? Parecen existir dos opciones para cambiar esto: o ellos mismos se organizan y promueven reformas positivas, influyendo en las políticas públicas; o, se oponen sistemáticamente al sistema, incluso violentamente. Esta solución no es deseada, por lo mismo, es importante su organización. De esa manera, en lugar de ser utilizados de forma estratégica, podrían articular su agenda y sus necesidades.

Existen fracturas.

Fracturas entre ellos y las ideas de cómo solucionar sus problemas. Fractura entre ellos y las políticas públicas.

No se logrará mucho con la implementación de políticas desde la capital. No importa si las mismas tienen una visión empresarial o una visión estatal. El error es el mismo. Se intentan articular políticas públicas en el vacío de un pizarrón. Y en el peor de los casos, en una maraña de instituciones fracasadas donde nada funciona. Se cae constantemente en una serie de errores:

  • El Estado de Guatemala no se parece ni al Estado ideal del pizarrón ni al de los libros. Tampoco es transparente, mucho menos rinde cuentas. Tampoco existe una coincidencia en las preferencias y deseos de la población y el funcionario electo. El sistema político no fue diseñado para articular estas preferencias.
  • El Mercado no es lo evolucionado ni competitivo que dicen los libros de texto, sean “mainstream” o no lo sean. En parte, por las restricciones que el mismo Estado a creado a lo largo del tiempo. Pero también por la falta de sistemas adecuados de justicia.
  • Ha existido una percepción omnisciente, omnipresente y todopoderosa de los reformadores del Estado, pensando que las soluciones a los problemas pueden plantearse y superarse desde la autoridad central. Pero eso no es así; Guatemala es muy distinta. Los guatemaltecos tienen situaciones distintas; problemas distintos; sueños distintos.

Reparar muchas de estas fracturas no tiene sentido.

Hay que cambiar la forma de pensar acerca de estos problemas.


Lea más: http://www.cien.org.gt/Docs/Economia/EcoInformal06/EcoInformal06.htm

1 comentario:

marcela dijo...

Definitivamente es necesaria una organización decidida de parte de los empresarios y empleados informales, solo asi tendrán una representatividad en la toma de decisiones; para que propongan y sean parte de la propuesta (valga la redundancia)positiva que tienen por aportar, para mejorar considerablemente sus condiciones tanto laborales asi como su calidad de vida. La opoción de manifestarse violentamente, tal y como el autor lo sugiere, no es la deseada ya que en vez de fortalecer un bloque de propuesta; tan necesaria , seguirían siendo parte de aquellos grupos que a pesar de hacer "bulla" son invisibilizados por las estructuras sociales.