22 enero 2007

¿Protección a los desvalidos?

Hugo Maul Rivas
Director Área Ecoónmica
CIEN

Este mismo título, sin signos de interrogación, utilizó Prensa Libre en su editorial del pasado 19 de enero. ¿Protección a los desvalidos? ¿Acaso nos protege de los ladrones? ¿O de los asesinos? ¿O de enfermedades que pueden prevenirse? Si no puede con lo más básico, parece probable que con lo más difícil. Menos aún con cuestiones tan complicadas como las quiebras de bancos. Contrario a lo que sostiene dicho editorial, las dudas acerca de la capacidad que tiene el gobierno de protegernos no son “elucubraciones… muy fáciles de esgrimir cuando no se ha sido víctima de una tragedia de semejantes proporciones”, sino un cuestionamiento acerca de la capacidad efectiva del gobierno para ejercer la supervisión financiera.

Pretender sanar las heridas con bálsamos como un “seguro estatal para responder cuando ocurren problemas tan graves como los que ocurren ahora en Guatemala…, mecanismos de control para evitar en lo posible que personas sin la suficiente catadura moral lleguen a tener acceso a fondos provenientes de los ciudadanos…, [que] el Banco de Guatemala deba cubrir a las personas que fueron engañadas…, [el] total control de los bancos fuera de plaza, y de cualquier otra clase de institución financiera”, tal y como sugiere el referido editorial, sin tomar en cuenta los límites de la capacidad supervisora del gobierno, equivale a creer en “remedios mágicos”. Remedios contra los cuales no tengo nada en particular, siempre que funcionen y no sean tan costosos. Lo cual, no parece ser el caso de la función supervisora del gobierno en materia financiera en lo que va de este siglo; ajustando los datos por la inflación, dicha función nos ha costado más de Q 4,000 millones en quiebras bancarias durante ese periodo.

Por más interesantes, bien intencionadas y fundamentadas que estén dichas propuestas, si no se toma en cuenta el poder limitado que tiene el gobierno para llevarlas a cabo, y los incentivos que dichas propuestas generan sobre ahorradores y banqueros, las mismas no pasan de ser buenas intenciones. Creer que el gobierno, cual dios todopoderoso, puede protegernos de todo riesgo en el ámbito financiero es una pura ilusión. Si ni siquiera puede cumplir a cabalidad sus funciones más básicas, es poco probable que el gobierno pueda protegernos de asuntos como las quiebras bancarias. Posición que no debe confundirse con una simplista negación de la posibilidad y/o necesidad de la regulación financiera, sino como una reflexión acerca de los poderes que generalmente atribuimos al gobierno. Ya que, como ha quedado demostrado hasta la saciedad, el gobierno no es capaz siquiera de proteger a la gente común y corriente de las amenazas más básicas.

1 comentario:

Alejandro Mansilla dijo...

Cabe mencionar que la industria de la banca no es igual que la industria de las manzanas. El sistema de mercado que funciona tan eficientemente para eliminar a los productores de manzana ineficaces no funciona de la misma manera con el sistema financiero por las siguientes razones:
1. Informacion asimetrica entre banco y depositantes (ironicamente algo fuertemente criticado a los neo-clasicos por parte de los austriacos, grandes abogados por la free banking)
2. Incentivos perversos (causa en parte por la informacion asimetrica)
3. Desgracia comunal: efecto de la perdida de confianza en el sistema en general puede ser causada por la quiebra de un solo banco.

La solucion no es un estado policia que haga imposible la labor del banquero, tampoco un sistema de mercado como el free banking. Sino la adopcion de normas de riesgo estrictas en cuanto a las operaciones, decisiones de inversion, credito etc. Y un metodo (no necesariamente enforzado por el estado) que castigue a los "malos" banqueros.