10 enero 2008

Mujeres y Gobierno

Hugo Maul Rivas
Director Área Económica
CIEN

Llama la atención que al día de hoy la UNE, dada la filosofía que profesa y el apoyo recibido por parte de ciertas organizaciones de la sociedad civil, no haya nombrado ni siquiera a una mujer dentro del Gabinete de ministros. Situación casi opuesta a lo que fue la experiencia con el Gobierno de Berger, en el cual las mujeres jugaron desde siempre un papel crucial al frente de áreas claves del Gobierno. María del Carmen, al frente del Ministerio de Educación, con la difícil tarea de rescatar dicha cartera e impulsar la reforma educativa. María Antonieta, al frente del Ministerio de Finanzas Públicas, a cargo de dirigir dicha cartera en uno de los momentos más críticos de la historia reciente.

Carolina, al frente de la SAT, con la responsabilidad de hacer más eficiente la recaudación tributaria y reducir la evasión. Carmen, al frente del Ministerio de Energía y Minas, a cargo de la difícil tarea de “ordenar” el subsector eléctrico y de lidiar con las constantes alzas de los combustibles. Adela, al frente al Ministerio de Gobernación, a cargo de la cartera en uno de los momentos más complicados en término de la seguridad interna. Referirme a ellas a través de sus nombres propios no constituye un acto de adulación, sino simplemente es el reflejo de la admiración que tengo por cada a cada una de ellas. Por coincidencias del destino he tenido la oportunidad de trabajar al lado de todas ellas y he podido constatar su valor como seres humanos, esposas, madres y servidoras públicas. Todas ellas trabajadoras incansables, ejemplo de compromiso, amor por Guatemala, capacidad técnica y valentía, atributos no muy frecuentes en la esfera del servicio civil.

Aunque la influencia, protagonismo, manejo de presupuesto y poder de las mujeres está garantizada en el nuevo Gobierno a través de la futura Primera Dama, no basta con esto para cumplir las promesa de “abrir espacios y brindar la motivación a la participación política de las mujeres” (Plan de Gobierno de la UNE, p.173) y mucho menos de lograr la “equidad e igualad en los derechos políticos de las afiliadas mujeres con relación a la participación de los compañeros hombres de posiciones de poder…” (Ibid., p.176). Aunque la asignación de cuotas de participación, sean estas en función de género, raza, edad, etcétera, no garantizan el éxito o fracaso de un Gobierno, se esperaba que un partido como la UNE diera mucho más espacio a la mujer a los más altos niveles de poder. Causa sorpresa que el próximo Gobierno no aproveche el talento femenino, que seguramente existe dentro de la izquierda socialdemócrata de Guatemala, o bien que no exista la capacidad de reconocer la importancia del aporte femenino dentro de las más altas esferas de poder.

No hay comentarios.: