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17 julio 2008

¿Petrocaribe?

Lisardo Bolaños Fletes
Investigador Asociado
CIEN

¿Qué NO es? Petrocaribe no significa petróleo, gasolina o diesel más barato.

¿Qué SÍ es? Es un mecanismo de endeudamiento del Gobierno de Guatemala con el Gobierno de Venezuela. Esto significa que el Gobierno de Guatemala puede acceder a crédito a través de la compra de petróleo.

¿Cómo funciona? La idea, a grandes rasgos, es la siguiente. El Gobierno de Guatemala le compra el petróleo a Venezuela, para luego venderla a expendedores privados. Con el dinero recibido, el Gobierno paga el 50% al Gobierno de Venezuela. El otro 50% lo toma como un préstamo.

¿Qué cosas positivas tiene?

Considero que la más importante es poder sustituir deuda cara por una más barata, con tasas de interés del 1%.

¿Qué cosas negativas podría tener?

1. Baja calidad del combustible. Se ha mencionado, por un exdirectivo de Petroleos de Venezuela, que el producto que recibiríamos de Venezuela es de baja calidad, debido al alto contenido de azufre. Esto podría afectar el motor de los automóviles que empleen el combustible proveniente de Venezuela.

2. Desperdicio de recursos (corrupción). El Gobierno actual ha ofrecido recursos adicionales a las Municipalidades, los cuales provendrían del endeudamiento vía Petrocaribe. Cabe señalar que la mayoría de las Municipalidades de Guatemala se han caracterizado por NO ser transparentes, probas y realizar las inversiones que los veicnos necesitan para mejorar su calidad de vida. Además, estoy seguro que muchos lectores habrán tenido la experiencia de ver cómo muchas personas que llegan a ser autoridad municipal “mágicamente” amasan fortunas considerables. Con los recursos de Petrocaribe, no habría razón para que ello no ocurra a mayor escala.

3. Desconfianza en los sistemas de control. Si las autoridades municipales presionan a los Diputados para aprobar el convenio de Petrocaribe, es porque están buscando beneficiarse de dichos recursos. Y es muy probable que los Diputados accedan porque les conviene mantener contenta a dichas autoridades, que mantiene contacto estrecho con los votantes. Sería poco creíble, por lo tanto, que los Diputados establezcan mecanismos de control para vigilar a los Alcaldes. Confiar en que el Ministerio de Finanzas Públicas o la Contraloría General de Cuentas lo harán es todavía menos creíble.

4. Por último, creo que podría dañar las relaciones que mantenemos con Estados Unidos. Debemos tener en cuenta que ello podría afectar la entrada de productos que nosotros les exportamos, así como podría implicar el recrudecimiento de la política migratoria, afectando así la recepción de remesas.

14 julio 2008

Petrocaribe Otra Vez

Hugo Maul Rivas
Director del Área Económica
CIEN

Según la teoría económica básica, el tipo de ajuste que se requiere ante perturbaciones transitorias es muy diferente al ajuste ante perturbaciones permanentes, y de confundirse uno por el otro, los costos pueden resultar muy altos. Toda perturbación que afecta negativamente el poder adquisitivo requiere un ajuste en el consumo. Cuando la perturbación negativa es transitoria, es decir, cuando la misma desaparece después de un tiempo, el nivel de ajuste es menor al que se requiere cuando la perturbación es permanente.

En términos de consumo, no es lo mismo estar desempleado por una semana que quedar desempleado permanentemente. En el primer caso, el endeudamiento es una estrategia para no sacrificar grandemente los niveles de consumo presentes. En el segundo caso, salvo que se reciba algún regalo, el ajuste debe ser drástico e inmediato. El endeudamiento durante un período de “vacas flacas” se justifica si luego, en el período de vuelta a la normalidad, se puede generar un ahorro para repagar la deuda. Cuando la perturbación negativa es permanente, como puede ser el caso con el precio del petróleo, no hay posibilidad de utilizar el endeudamiento como un mecanismo para evitar el ajuste en el consumo ya que las posibilidades de repago serán cada vez más complicadas.

El hecho de tener financiamiento barato no libera al gobierno de la necesidad de ajustarse ante la desmejorada situación macroeconómica. Aunque los términos del financiamiento sean muy blandos, Petrocaribe es, al final de cuentas, más endeudamiento. Y dado que la decisión de endeudarse no es sólo función de la tasa de interés y el plazo, sino también del destino de los recursos y la capacidad futura de pagar la deuda de regreso, habría que estar muy atentos al destino que se le dan esos recursos. Es de crucial importancia que el gobierno no pretenda expandir el gasto público bajo el amparo de dicho financiamiento. La necesidad de mejorar la calidad y eficiencia del gasto público, de mantener el déficit fiscal limitado a su mínima expresión, cuestiones que, dicho sea de paso, también manda el Pacto Fiscal, son la única garantía de que los fondos derivados de Petrocaribe no pasen a engrosar las filas de decenas de préstamos internacionales que no han tenido ningún impacto social, pero que sí se estamos hoy pagando con nuestros impuestos. Petrocaribe no exime al gobierno de la necesidad de ajustarse ante una perturbación negativa permanente, como tampoco de los costos de confundir un cambio permanente con uno transitorio.

07 julio 2008

Petrodeudas

José Raúl González Merlo
Miembro de Junta Directiva
CIEN

El Gobierno oficializó sus intenciones de ingresar al programa que Hugo Chávez ha denominado Petrocaribe. Mediante el mismo, el Estado de Guatemala pretende comprar derivados del petróleo en condiciones crediticias muy favorables. Como se está endeudando a la nación, el programa debe ser aprobado por el Congreso previa opinión favorable de la Junta Monetaria. Los diputados y el Banguat deben rechazar inmediatamente estas nuevas intenciones de endeudar a las futuras generaciones de guatemaltecos.

Petrocaribe es una oferta demasiado tentadora como para que nuestros gobernantes la dejen pasar. Si bien es cierto, Chávez no nos está dando ningún descuento en el precio de las gasolinas, los combustibles serían vendidos a crédito; a un plazo de veinticinco años, con una tasa de interés del uno por ciento anual. Los medios de comunicación han estimado que el ritmo de endeudamiento puede ser de ¡once millones de quetzales por día! Según ellos, a ese paso, la deuda externa podría crecer en un 13% de un solo plumazo. ¿Qué político, en el poder, ha podido rechazar una oferta de tanto dinero barato? ¿Qué gobernante dejaría pasar esa gran oportunidad para aumentar el gasto público?

Ese es el gran peligro de Petrocaribe. La excusa es perfecta. La “generosidad” de Hugo Chávez (dicho sea de paso, con el dinero de los ciudadanos venezolanos), le permite al gobierno de Colom endeudarse en condiciones muy “favorables”. No se ha dicho específicamente en qué se gastará la plata pero tampoco importa. Teniendo la plata, siempre se pueden inventar cualquier programa social que sea “indispensable” ejecutar. ¿Bonito no? El gobierno quiere endeudar a los patojos que todavía no han nacido pero no saben para qué van a usar los fondos. No me sorprende. Gastar nunca ha sido el problema. Para eso son especialistas los políticos. El problema será cuando los ciudadanos enfrenten la realidad y tengan que comenzar a pagar la deuda pública por la vía de los futuros incrementos de impuestos.

“Pan para hoy y hambre para mañana” – reza, sabiamente, el refrán. No hay atajos en el desarrollo económico y social de los ciudadanos. Los países nunca se han desarrollado en base al endeudamiento externo. Al contrario; la deuda generalmente ha sido un lastre que los ha preservado en la pobreza. Guatemala no debe cometer esos graves errores. No nos engañemos. El dinero “fácil” no es fuente de prosperidad; independientemente de las “necesidades” que querramos atender con el mismo. Guatemala no necesita comprar combustibles al crédito. No caigamos en la trampa que nos han tendido. La Junta Monetaria debe librar la batalla para dar un dictamen desfavorable y los diputados deben detener inmediatamente este nuevo intento por endeudar a los guatemaltecos.

Petrocaribe

Hugo Maul Rivas
Director Área Económica
CIEN

Acuerdo costoso de entrada y costoso de salida. Mucho proclama Chávez la solidaridad entre los pueblos latinoamericanos, pero cuando se trata de vender “su petróleo” se comporta como el más grande de los explotadores. Pudiendo sacrificar parte de sus jugosas ganancias razonable, prefiere ofrecer complicados antes que reducir un centavo el precio de su producto. Por más que se diga que sólo hay que pagar la mitad del valor de la factura al contado, el precio que se paga por ese combustible es un precio competitivo y, por ende, debe venderse al consumidor a un precio similar al que ya se paga, salvo, claro está, que el gobierno decidiera “regalar” el 50% restante que debe pagarse después. Por supuesto, tal actitud sería equivalente a creer que “pidiendo fiado” se compra más barato que pagando al contado. Nada de eso, el precio es el precio y si no se paga hoy se pagará mañana, y con intereses.

Otra confusión respecto de este arreglo con Petrocaribe es la supuesta disponibilidad de cientos de millones de Quetzales que tendría el gobierno. El hecho que Chávez se contente con recibir de contado el 50% de la factura no implica que el gobierno pueda hacer lo que se le plazca con el 50% restante que recibiría contante y sonante por parte de los consumidores. Si lo que se busca es expandir el gasto público entonces deberíamos estar discutiendo acerca de la necesidad, transparencia y eficiencia de dicho gasto, no estar discutiendo nada acerca de los combustibles. Desde esa perspectiva el acuerdo con Petrocaribe sólo oscurece un asunto muy sencillo: endeudar más al país sin una buena justificación.

Si se ahorrara el 50% que no se está pagando de contado y se invirtiera en algún instrumento financiero confiable y rentable, suponiendo que tal opción existe, podría haber entonces alguna liberación de recursos para el gobierno. Claro está, restando antes lo que cuesta el acuerdo con Petrocaribe, ya que por más “bondadosas” que sean las condiciones igual hay que pagar los intereses de la deuda. Demás está decirlo, los montos que se liberarían con este esquema son apenas una minúscula fracción de los montos millonarios que hoy se manejan. En ausencia de este esquema de ahorro, Petrocaribe más que liberación millonaria de recursos es una clara promesa de millonarios impuestos en el futuro. El asunto sencillo, al menos para los que no somos “entendidos” en la materia: combustibles caros el día de hoy a cambio de impuestos altos el día de mañana. Costoso de entrada y más costoso de salida.