05 mayo 2008

Too good to be true…

José Raúl González Merlo
Miembro de Junta Directiva
CIEN


Con cada cambio de gobierno, viene una “reforma tributaria”. Los gobernantes siempre aducen que no les alcanza el dinero para el bienestar que prometen crear. Así es como, el presupuesto del gobierno se ha cuadruplicado desde la firma de los acuerdos de paz. La propuesta fiscal del Presidente Colom no pudo venir en peor momento. Justamente cuando muchas naciones del planeta quieren aliviar la carga impositiva para reducir los efectos de una recesión; los chapines vamos en la dirección contraria…

La reforma tributaria “social demócrata” trae dos propuestas que llaman poderosamente la atención. La primera es que cumple con la promesa de no prorrogar el Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz – IETAAP - . La segunda es que promete una reducción en la tasa de Impuesto Sobre la Renta – ISR – del 31% al 25%. Increíble ¿no? ¿Quién iba a decir que la social democracia guatemalteca iba a entender, ya en el poder, que los impuestos que gravan el capital son nefastos para el crecimiento y desarrollo económico? Como dicen en EUA: “too good to be true”.

Efectivamente, así es: “too good to be true”. La propuesta es una velada estrategia de aumentar los impuestos y crear una mutación del IETAAP a una tasa más alta. Me explico: así como la reforma trae una reducción en la tasa del ISR al 25%, también trae otra disposición. Ahora, los tributarios podrán tomar un máximo de gastos deducibles equivalentes al 95% de sus ingresos. Quiere decir que, llueva, truene o relampaguee, un 5% de los ingresos será considerado, siempre, como renta afecta al ISR.

Multiplique el 5% de la renta imponible mínima por el 25% del ISR y le da un 1.25%. Ese es el nuevo IETAAP. De aprobarse la reforma, las personas que se encuentren en ese régimen pagarán ISR por no menos del equivalente al 1.25% de sus ingresos por ventas. Tomando en cuenta que veníamos de un IETAAP del 1% se la echaron buena; ¿no cree? La intención del gobierno nunca fue bajar impuestos sino recaudar más. Ese jueguito de las tasas le está dando la solución perfecta; siempre y cuando no nos demos cuenta de lo que en realidad está pasando.

El resto del año se perfila como uno sumamente difícil para la economía en general. Precios altos del petróleo y sus derivados; precios altos de diversos productos agrícolas, un Banco de Guatemala que, preocupado por la inflación, sube la tasa de interés y restringe la liquidez. Este ya es un escenario complicado como para que al gobierno se le ocurra querer meternos este gol de impuestos…

El momento es pésimo y las intenciones del gobierno peores. Aumentar las tasas de impuesto en medio de la desaceleración terminará de darle el tiro de gracia a nuestro precario crecimiento económico. Señores diputados: ¡manden esta propuesta por un tubo!

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