08 diciembre 2006

La Estrategia Política de Chávez

Edwin Xol
CIEN

Hablar de Hugo Chávez no deja de producir pasiones diversas. Para unos representa un ídolo y un líder a imitar, para otros es la misma representación del diablo contra el cual él dice luchar. Sin embargo, no cabe duda que Chávez se ha convertido en un personaje clave de la política latinoamericana, que no puede pasar inadvertido. Su reciente triunfo en Venezuela, por alrededor de 20 puntos porcentuales sobre su rival de derecha, es motivo de alegría para unos y de preocupación para otros. No obstante, considero que este resultado debe ser motivo de un análisis profundo, alejado sobre todo de las pasiones ideológicas. Para ello es necesario analizar el contenido del discurso chavista, el cual es el objetivo de este artículo.

El reelecto presidente de Venezuela ha denominado su propuesta como “socialismo del siglo XXI”, que muestra dos características esenciales: la promesa de un estado grande y un discurso confrontativo contra Estados Unidos.

Ahora, ¿por qué el pueblo venezolano ha votado por un estado más grande? La respuesta quizá esté en los pobres resultados que las reformas de corte liberal, defensoras de un estado mínimo, han producido en el resto de países de Latinoamérica, con excepción de Chile. Aunque los escasos resultados se atribuyan a la falta de profundización de las reformas, no cabe duda que las políticas liberales de los noventa no han logrado terminar con la pobreza en nuestros países como prometían. Mucho menos han contribuido a disminuir las enormes brechas entre pobres y ricos como se esperaba.

La inconformidad con dichos resultados quizá no sólo explique el triunfo de Chávez en Venezuela, sino también el de Correa en Ecuador, el de Ortega en Nicaragua, el de Evo en Bolivia o la popularidad de López Obrador en México, quienes también se han caracterizado por un discurso antiliberal. En otras palabras, parece ser que la mayoría de latinoamericanos está votando por volver al estado grande de los ochenta.

El segundo componente del discurso chavista es la confrontación directa con Estados Unidos. Independientemente de las motivaciones que tenga Chávez para enfrentar a George W. Bush, no cabe duda que él ha venido a ocupar un vacío en la política latinoamericana: alzar la voz contra lo que en nuestros países se consideran excesos de la política norteamericana.

Como parte de estos excesos podemos mencionar la continua intromisión de Estados Unidos en la política interna de Latinoamérica, así como la promoción de tratados de libre comercio con grandes desventajas para nuestros productores.

Parece ser que las intromisiones de Estados Unidos en la elección de gobernantes no han pasado desapercibidas por los latinoamericanos; al contrario han generado un abierto rechazo hacia el país del norte, al punto que muchos atribuyen nuestros problemas a que nunca nos han dejado tomar nuestras propias decisiones. Por otro lado, Estados Unidos se ha valido de su posición de potencia mundial para negociar tratados de libre comercio con desventajas para los productores de los otros países. Es innegable que mientras Estados Unidos predica los beneficios que el libre comercio traería a nuestros países, continúa protegiendo a sus productores agrícolas. Esto es una clara contradicción que tampoco pasa desapercibida.

Claro está que tal inconformidad no es reciente y Chávez tampoco es el primero en tratar de confrontar a Estados Unidos. Fidel Castro lo viene haciendo desde años atrás, pero desde una posición más débil que la de Chávez. Mientras Castro no tiene el respaldo de una economía fuerte, Chávez está sentado sobre millones de petrodólares con los cuales puede comprar votos y resistir posibles embates de Estados Unidos.

Nos guste o no Chávez ha venido a ser la voz de muchos latinoamericanos (no sólo venezolanos), hartos de esperar una solución a sus problemas de pobreza y desigualdad y cansados de los abusos de Estados Unidos. Como todo un experto en marketing político, el presidente venezolano ha detectado un nicho que puede explotar para mantenerse en el poder.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en la mayoría de lo que acá se expone, pero entonces, ¿qué hacemos?

Quien ha estudiado un poco las políticas llamadas liberales en Latinoamérica sabe que, aunque sí hubo algunos avances, estos cambios fueron tan pequeños y tan mal hechos que el efecto que pudieran tener es mínimo o nulo, pero la gente no lo sabe... están decepcionados.

¿Cuál es entonces la forma de mover a las masas de una forma más constructiva y de realizar cambios profundos en el sistema que sí produzcan los cambios que queremos?

Esa es la gran interrogante, y creo que hasta que alguien la resuelva, el futuro político de latinoamérica se ve sombrío. Solo queda esperar que el aprendizaje no sea muy lento.

Pedro David España

Carlos Castillo dijo...

Si la perspectiva es nada más exponer el manejo mercadológico de Chavez dentro del populismo y la ignorancia, creo que el punto del artícul entonces es válido.

Alejado igual de todo dogma económico, el problema va más allá. Son un montón de "chávez" los que predominan en nuestros países y quienes nada más toman ventaja de la polarización derecha vrs. izquierda que todos los días vemos por todos lados. Desde los discursos políticos hasta las columnas de opinión escritas por grandes académicos y profesionales de pensamiento liberal que no ven más allá de las aulas, sus intereses y la realidad que creen vivir.

Comparar las grandes reformas liberales de los países desarrollados contra los de latinoamerica no es un punto de referencia adecuado. Al día de hoy nuestro contexto y cultura en nuestros países son diferentes a las de otras naciones ya desarrolladas. Aquí surge otra pregunta a la cual aún no estoy seguro de poder responder: ¿Podemos comparar las medidas implementadas en Suiza, Chile, etc. contra la realidad política y social actual de nuestros países?

Todo esto ha dado lugar, como dice el artículo a que la derecha esté perdiendo terreno y credibilidad en Latinoamérica. También aquí surge la gran pregunta de si en Chile, las reformas se hubieran tratado de dar fuera de la era de Pinochet la suerte de este país sería distinta o no. Es decir, ¿Es posible que las políticas de libre mercado encuentren un espacio y realmente se pongan a prueba dentro de las democracias Latinoamericanas?

¿Seremos de aquí a 20 años víctimas de los mercadólogos políticos populistas que a través de su discurso continuarán empobreciendo a nuestros países a costa de su pueblo? O Bien ¿es un montaje político entre Bush, Castro, Chávez y demás actores para hacerse de más poder?
Recordemos que en la política todo pasa por los intereses personales y el poder quienes, al final, son los que mueven las aguas en el mundo.
Así que devotos derechistas e izquierdistas, si queremos el desarrollo para nuestros países es hora de abrir los ojos y dejarnos de cuentos...
Y como el comentario anterior, la pregunta más difícil de responder es ¿Cómo generar una forma positiva de mover a las masas frustradas por el circo político de nuestros países que cada vez ven con menos esperanza su futuro?